Florence Foster Jenkins

Narra la historia real de Florence Foster Jenkins, una mujer que, al heredar la fortuna de su padre, pudo cumplir su sueño de estudiar para ser soprano. El problema era que carecía de talento, pero la gente acudía a sus recitales para comprobar si de verdad era tan mala cantante como decían los críticos.

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Así acabó Florence Foster Jenkins

Los últimos meses de la vida de Florence Foster Jenkins (1868–26 de noviembre de 1944) encarnada por Meryl Streep, una rica heredera apasionada por la música pero sin ningún talento.

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Su marido St. Clair Bayfield (Hugh Grant) conseguirá ocultarle la verdad sobornando a periodistas y público hasta que el 25 de octubre de 1944  da un concierto en el mismísimo Carnegie Hall, entre el público habrá un periodista no acepta el soborno y muchos soldados que no pudieron aguantar la risa al escuchar el esperpéntico espectáculo.

St. Clair y el pianista Cosme McMoon (Simon Helberg) intentarán que a la mañana siguiente del concierto Florence no leyera la dura crítica comprando todos los periódicos. Finalmente Florence consigue un periódico de la basura y desfallece.

Sufría de sífilis desde los 18 años cuando le contagió su primer marido. Moriría un mes después con 76 años pero su legado, sus discos quedaron para coleccionistas. La grabación de ese concierto histórico es una de las más solicitadas del archivo de Carnegie Hall.

Cosme McMoon no tuvo éxito en su carrera como pianista tras su colaboración con Florence.

Se interesó por el culturismo llegando a ser juez en varias competiciones hasta su muerte en 1980.

St. Clair siguió apoyando la música hasta su muerte en 1967, vivió modestamente.