Caperucita Roja

Póster del libro Caperucita Roja

Caperucita era una niña que quería mucho a su abuelita, y un día su madre le dio una cesta llena de comida para que llevara la merienda a la abuelita , que vivía en una casa en el bosque, porque estaba enferma.

Cuando ya estaba en el bosque, se encontró con el lobo, quien le preguntó hacia dónde iba. Caperucita le contestó que a casa de su abuelita, que estaba enferma, le llevaría una merienda; y le dijo todo lo que llevaba en la cesta.

El lobo retó a Caperucita a correr una carrera hacia la anciana. Le dijo que había dos caminos, uno largo y uno corto. Le dijo a Caperucita que ella tomara el corto y que él tomaría el largo, pero el muy astuto le enseñó los caminos al revés y Caperucita, sin saberlo, tomó el camino largo. El lobo, llegó antes a la casa, se hizo pasar por Caperucita y ante la puerta pregunto si podía pasar. La abuela le dijo que pasara, que la puerta estaba abierta, el lobo entró y se comió a la abuela de un solo bocado, se puso la ropa para hacerse pasar por ella y se metió en la cama a esperar a Caperucita. Mientras, Caperucita, olvidando lo que le había dicho su madre, aún estaba en el bosque recogiendo flores por el camino largo.

Una vez que Caperucita llegó a la casa, empezó a hablar con quien creía que era la abuelita (que en realidad era el lobo)

C – ¡Qué ojos más grandes tienes!
L – ¡Para verte mejor!
C – ¡Qué orejas más grandes tienes!
L – ¡Para oírte mejor!
C – ¡Qué manos más grandes tienes!
L – ¡Para abrazarte mejor!
C – ¡Qué nariz más grande tienes!
L – ¡Para olerte mejor!
C – ¡Y qué dientes más grandes tienes!.
L – ¡Para comerte mejor!

Caperucita Roja (en francés, Le Petit Chaperon rouge; en alemán, Rotkäppchen) es un cuento de hadas de transmisión oral, difundido por gran parte de Europa, que luego se ha plasmado en diferentes escritos; llamado así por el hecho de que la protagonista lleva puesta siempre una caperuza de color rojo. El relato marca un claro contraste entre el poblado seguro, y el bosque peligroso; una contraposición habitual en el mundo medieval.

Perrault fue el primero que recogió esta historia y la incluyó en un volumen de cuentos para niños (1697), en el que destacaba sobre los otros por ser, más que un cuento, una leyenda bastante cruel, destinada a prevenir a las niñas de encuentros con desconocidos, y cuyo ámbito territorial no iba más allá de la región del Loira, la mitad norte de los Alpes y el Tirol.

Este autor suprimió el lance en que el lobo, ya disfrazado de abuela, invita a la niña a consumir carne y sangre, pertenecientes a la pobre anciana a la que acaba de descuartizar. Al igual que en el resto de sus cuentos, quiso dar una lección moral a los jóvenes que entablan relaciones con desconocidos, añadiendo una moraleja explícita, inexistente hasta entonces en la historia.

En 1812, los hermanos Grimm (Jacob y Wilhelm), dieron otra vuelta de tuerca a la historia. Retomaron el cuento, y escribieron una nueva versión, que fue la que hizo que Caperucita fuera conocida casi universalmente, y que, aún hoy en día, es la más leída.

En contra de lo que se pueda pensar, los hermanos Grimm no se limitaron a transcribir palabra por palabra la tradición oral. Partieron de tres fuentes: la primera, el cuento de Perrault de 1697; la segunda, una versión oral de una chica que había tenido acceso a una buena educación, y que, por tanto, es probable que conociera el escrito de Perrault; y la tercera, una obra escrita en 1800 por el autor Ludwig Tieck, “Leben und Tod des kleinen Rotkäppchens: eine Tragödie” (“Vida y muerte de la pequeña Caperucita Roja. Una tragedia”), en la que se introduce la figura del leñador, que salva a la niña y a su abuelita.

Los hermanos Grimm escribieron una versión más inocente, y con menos elementos eróticos que las publicadas anteriormente. Además añadieron un final feliz para el cuento, tal y como solían tener los cuentos de la época.

Propusieron un final alternativo, en el que un momento antes de que el lobo se coma a Caperucita, ella grita y un leñador que estaba cerca, rescata a la niña, mata al lobo, le abre la panza y saca a la abuelita, milagrosamente viva.

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Así acabó Caperucita Roja

Cuando a punto estaba el lobo de salirse con la suya y comerse a Caperucita y a su abuela, entra un cazador en escena y las salva.

— Final aportado por Juan

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  1. cuando el cazador lo vio al lobo dormir le abrio la panza y saco a caperucita y asu abuela y el cazador le disparo al lobo y lo mato y caperucita y la abuelita
    -vivieron felice por siempre