La casa alemana

Póster del libro La casa alemana

La vida de Eva Bruhn gira en torno a La casa alemana, el restaurante tradicional que regentan sus padres y en el que la familia comparte las pequeñas cosas del día a día: desde los entresijos de su trabajo en una agencia de traducción hasta el anhelo de que su novio se decida por fin a pedirle su mano a su padre.

Pero en 1963 va a celebrarse en Frankfurt el primer juicio de Auschwitz, y el destino hace que Eva acabe colaborando con la fiscalía como intérprete, a pesar de la oposición de su familia. A medida que traduce los testimonios de los supervivientes, descubre la inmensidad y el horror de lo que sucedió en los campos de concentración y una parte de la historia reciente de la que nadie le ha hablado nunca.

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Así acabó La casa alemana

El juicio se celebra pero no cierra todas las heridas.

Eva está sin novio y no se habla con sus padres desde que supo que estuvieron en el campo de concentración. Se acostó con David en la visita al campo pero luego él desapareció. Luego se encontró un cuerpo sugiriendo que igual se había suicidado.

Eva le pide al peluquero que frecuentaba de pequeña en el campo de concentración que la rape pero se niega, dice que eso es sólo para limpiar su consciencia.

Llama a su ex-novio que se reúne con ella. Ella le cuenta que su hermano ha pedido de regalo de navidad que ella esté en casa. Eva le coge la mano y le dice que “Nadie podrá acabar nunca con el amor que siento”.

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