Lo que el viento se llevó

Póster del libro Lo que el viento se llevó

Lo que el viento se llevó (en inglés: Gone with the Wind) es una novela escrita por la autora Margaret Mitchell; es uno de los libros más vendidos de la historia, un clásico de la literatura de los Estados Unidos y debido a su adaptación al cine es uno de los más grandes iconos o mitos de la cultura popular contemporánea.

La novela gira en torno a la historia de una joven de una familia aristócrata sureña, Scarlett O’Hara, en la época de la Guerra de Secesión. Scarlett está enamorada del heredero de otra familia aristócrata, Ashley Wilkes, del mismo condado de Georgia donde vive su familia; pero éste se casa con otra mujer, Melanie Hamilton (que paradójicamente terminará siendo la mejor amiga de Scarlett). Al mismo tiempo, Rhett Butler, un aventurero cínico y desvergonzado expulsado del seno de su familia (otra familia aristócrata, pero de Carolina del Sur); se enamora de ella y la trama se desarrolla en medio de la lucha de Rhett por conquistarla y el empeño de Scarlett por negar su creciente atracción por él, obstinándose en seguir enamorada de Ashley.

Paralelamente Scarlett, su familia y el resto de los personajes de la novela deben hacer frente a las terribles consecuencias de la Guerra de Secesión y la etapa posterior a la guerra; el personaje de Scarlett deberá madurar en medio de tan terrible prueba, dejando de ser la niña frívola, malcriada y algo ingenua de principios de la novela para convertirse en una mujer implacable dispuesta a todo para salvar a su familia del hambre, aunque tenga que recurrir a métodos poco “éticos” y “honorables” para sobrevivir.

Alerta SPOILER

Haz clic sólo si quieres leer el final de "Lo que el viento se llevó"

Así acabó Lo que el viento se llevó

[…] Había ido otra vez a Tara medrosa y derrotada y había salido de entre sus acogedores muros fuerte y armada para la victoria. Lo que había conseguido una vez, sin saber cómo, lo conseguiría, Dios mediante, de nuevo. ¿De qué modo? No lo sabía. No quería discurrir sobre ello ahora. Lo único que quería era tener un espacio abierto en el cual respirar a su gusto, un lugar tranquilo para cicatrizar sus heridas, un refugio en el que trazar su plan de campaña. Pensó en Tara y sintió como si una mano tibia y suave acariciase su corazón. Creía ver la casa blanca dándole la bienvenida a través de las rojizas hojas otoñales; percibir la suave inquietud del crepúsculo posarse sobre ella como una bendición; advertir la caída del rocío sobre los campos de arbustos verdes, maculados de copos blanquecinos; ver el crudo color de la tierra roja y la sombría beüeza de los pinos oscuros en las lejanas colinas.

Se sintió vagamente reconfortada, y algunos de sus locos pesares, de sus heridas, quedaron desvanecidos. Permaneció un momento recordando pequeños detalles: la avenida de oscuros cedros que conducía a Tara, los macizos jazmines, el vivo verdor de las plantas sobre los muros blancos, las cortinillas blancas que revoloteaban en las ventanas. Y Mamita estaría allí. De repente anheló ver a Mamita con ansia, como anhelaba, cuando era una niña pequeñita, reclinar su cabeza en el robusto pecho, sentir la curtida y negra mano acariciando su cabello. Mamita: el último eslabón con los tiempos pasados…

Con el espíritu de su raza, que se niega a reconocer la derrota, aun cuando la mire fijamente, cara a cara, Scarlett levantó la cabeza. Atraería de nuevo a Rhett. Estaba convencida de que lo conseguiría. No había habido un solo hombre al que no hubiese subyugado cuando se lo había propuesto.

«Pensaré en todo esto mañana, en Tara. Allí me será más fácil soportarlo. Sí: mañana pensaré en el medio de convencer a Rhett. Después de todo, mañana será otro día.»

FIN

Comenta este final