Los últimos días de nuestros padres

Póster del libro Los últimos días de nuestros padres

En 1940 Winston Churchill tiene una idea que cambiará el curso de la guerra: crear una nueva sección de los servicios secretos, el Special Operations Executive (SOE), para llevar a cabo acciones de sabotaje desde el interior de las líneas enemigas. Unos meses más tarde, el joven Paul-Émile deja París rumbo a Londres con la esperanza de unirse a la Resistencia. El SOE no tarda en llamarlo a sus filas, junto a un grupo de jóvenes compañeros. Tras un entrenamiento brutal, los pocos elegidos conocerán el amor, el miedo y la amistad, y serán enviados en misión a la Francia ocupada. Pero el contraespionaje alemán ya ha sido alertado.

Un jovencísimo Joël Dicker, que luego deslumbrará a más de dos millones de lectores con La verdad sobre el caso Harry Quebert, aborda un hecho de la Segunda Guerra Mundial que fue mantenido en secreto durante años, y demuestra, en esta novela ganadora del Premio de los Escritores Ginebrinos, su talento para crear una historia y unos personajes inolvidables.

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Así acabó Los últimos días de nuestros padres

La novela acaba con el fin de la guerra. Stanislas, Doff, Laura y su hijo van a París a conocer al padre de Palo a decirle que su hijo ha fallecido.

Se adelantan a dar la noticia Stanislas y Doff que acaban descubriendo la verdad, la traición de Palo, ambos callarán para siempre.

Laura le lleva su nieto al padre de Palo. En el camino se reencuentra con Gordo y le convence para que vuelva a Londres con ellos. Laura va al piso del padre de Palo, hablan largo rato, le presenta a su nieto, cuando Laura se marcha el padre de Palo sabedor que ya su hijo no vendrá se acuesta para descansar en paz.

En un epílogo situado en 1955 vemos que se siguen reuniendo cada año en diciembre en la mansión de Sussex. Todos excepto Laura que sigue de luto han continuado con sus vidas y formado familias, al margen de la política o no pero Gordo es el que ha estado siempre, cada día, al lado del hijo de Palo y Laura, de Philippe. El libro termina con una conversación entre Philippe y Gordo. El chico de 11 años le pregunta sobre la guerra pero Gordo le dice que nunca le hablará de ello ni nadie de los que la vivieron. Acaban abrazados bajo de la lluvia.

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