Cinema Paradiso

Póster de la película Cinema Paradiso

En los años previos a la llegada de la televisión (justo después del final de la Segunda Guerra Mundial), en un pequeño pueblo siciliano, el joven Toto (Salvatore Cascio) vivía fascinado por el cine. Toto trata de entablar amistad con Alfredo (Philippe Noiret), el proyeccionista del cine local, una persona muy irritable pero con un gran corazón. Todos estos hechos se presentan en forma de nostálgicos recuerdos de Toto (Jacques Perrin) que ha crecido hasta convertirse en un cineasta de éxito, y que revive a su infancia cuando recibe la noticia de que Alfredo ha muerto.

Premio Óscar a la mejor película de habla no inglesa.

Alerta SPOILER

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Así acabó Cinema Paradiso

  1. La película termina con Salvatore mayor volviendo al pueblo para el funeral de su amigo Alfredo.

    Alfredo le dijo en su juventud cuando volvió del ejército y su amor Elena resultó imposible que se marchase a Roma, que no echara la vista atrás y que jamás volviera. Así lo hizo, se convirtió en un director de cine de éxito, en lo personal tenía muchas novias pero ninguna seria, no era feliz.

    A su regreso se reencuentra con muchos rostros conocidos que apenas han cambiado. Sí ha cambiado el pueblo. Asiste a la demolición del cine que dará lugar a un aparcamiento.

    Su madre le pide que busque una mujer que le quiera y se asiente.

    La mujer de Alfredo le da un rollo de cine, regalo de su amigo.

    Salvatore regresa a Roma y proyecta en una sala la cinta regalo de Alfredo. Es la memorable escena final, el genial tributo al cine con música de Morricone de fondo.

    Salvatore se reconcilia con su pasado. Con lágrimas en los ojos visiona el bello montaje de los besos censurados que Alfredo le prometió al comienzo de su amistad.

    FIN